La ciberdelincuencia es cada vez mas común y debemos enfrentarnos a ella con los mejores especialistas, noticias como esta son cada vez más comunes:

«Una mujer que se hacía llamar ‘Anita’ entabló una larga relación a distancia con la víctima, durante la que le solicitó dinero para diferentes fines

Nadie sabe quién es la verdadera ‘Anita’. Tras ese perfil, vinculado a una cuenta de usuario de una popular web de citas, se esconde una persona aún sin identificar a la que se le atribuyen, como mínimo, dos estafas, una perpetrada a un malagueño y otra a un toledano. Los dos timos están conectados de forma que hasta el momento ha sido imposible dar con la presunta autora de los hechos.

Todo comenzó hace poco más de un año. La víctima malagueña, un hombre de mediana edad, conoció a ‘Anita’ a través del mencionado portal de citas. Comenzó así una relación construida a base de miles de mensajes. Poco a poco la mujer se fue ganando la confianza de su víctima: le dijo que residía en Londres y, con el paso del tiempo, le fue pidiendo dinero. Eran pequeños ingresos, siempre justificados –para pagar el internet y seguir chateando, para hacer la compra y un largo etcétera–.

Las cantidades fueron ascendiendo en frecuencia y cuantía. La víctima, convencida de estar ayudando a su pareja, enviaba el dinero con la esperanza de reunirse con ella pronto. Pero la cita física nunca llegó, según fuentes cercanas al complejo caso.

La relación ficticia fue especialmente prolífica para ‘Anita’, que se embolsó en torno a 100.000 euros a base de artimañas y engaños (dijo que necesitaba gran parte del dinero para poder acceder a una cuantiosa herencia que compartirían juntos en España, un argumento muy utilizado en este tipo de fraudes).

En un momento dado, ‘Anita’ pidió su pareja que le pagase una cuenta de teléfono. A partir de ahí la estafa se complicó: utilizó el nuevo número para repetir la operación. A través del mismo portal contactó con otro incauto, esta vez en Toledo, que cayó en la misma trampa. Solo que esta vez la víctima se percató del engaño antes, cuando únicamente había enviado 7.000 euros a la presunta cuenta ubicada en Londres.

Y en este punto estalló la situación: las autoridades de Toledo comenzaron a tirar del hilo, y al otro extremo estaban el nombre y los apellidos de la víctima malagueña, que pagaba las facturas del teléfono desde el que se perpetró la estafa en Toledo. Tuvo que acudir a declarar y acabó denunciando los hechos, ya que nunca había tenido acceso a la tarjeta SIM desde la que ‘Anita’ hacía de las suyas.

Actualmente la víctima malagueña se encuentra tratando de limpiar su identidad y de demostrar que él también ha sido estafado por ‘Anita’, aunque figura como investigado por un juzgado de instrucción de Toledo, donde ya ha aportado la documentación.

Este caso guarda ciertas similitudes con una de las estafas sentimentales más cuantiosas denunciadas en Málaga. En mayo de 2016 trascendió que una doctora de Marbella pagó más de 600.000 euros a un hombre que le dijo ser un jeque que se había enamorado de ella. Se identificaba como sheikh Mohammed bin Raschid Al Makhoun y aseguraba ser el primer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, aunque era falso.

Este caso acabó con una sentencia firmada por los magistrados de la Sección Novena de la Audiencia Provincial de Málaga, que condenaron a dos hombres de nacionalidad nigeriana. El principal cerebro de la estafa fue condenado a cuatro años y medio de cárcel por estafa. Su colaborador fue condenado a una pena de dos años de privación de libertad por un delito de blanqueo de capitales.»

Fuente: DiarioSur

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