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El cerebro del ‘caso Malaya’ ha cumplido ya tres cuartas partes de su condena de 20 años

Un juez ha otorgado la libertad condicinal a Juan Antonio Roca, el principal condenado en el caso Malaya, tras cumplir tres cuartas partes de su condena, que quedará extinguida en 2023. Roca ha pasado doce años en prisión y uno más en semilibertad bajo control telemático, que le obligaba a acudir al Centro de Inserción Social (CIS) de Málaga únicamente cuando era requerido. El juez ha condicionado el disfrute de la libertad condicional a que el exasesor de Urbanismo de Marbella mantenga su lugar de residencia y a que continúe con los pagos de las responsabilidades civiles que tenga impuestos.

Roca fue detenido el 29 de marzo de 2006 junto la entonces alcaldesa de Marbella, Marisol Yagüe, la primera teniente de Alcalde, Isabel García Marcos, y otras 18 personas más. Ingresó en prisión un día más tarde acusado de ser el cerebro de la trama corrupta creada alrededor del Ayuntamiento de Marbella. Quedó en libertad el 15 de abril de 2008 tras pagar un millón de euros, fianza que el juez Óscar Pérez le impuso para eludir la prisión preventiva. Sin embargo, regresó a prisión solo nueve días después porque Pablo Ruz, entonces juez de la Audiencia Nacional, elevó el aval hasta los tres millones por la implicación de Roca en el caso Saqueo 1 y no pudo afrontar el pago.

Tras un largo proceso judicial, el antiguo hombre fuerte de Jesús Gil cumplía condena firme por los casos Saqueo 1, Minutas, Belmonsa y Urquía, además de Malaya. Acumula hasta seis condenas firmes que superan los 27 años de prisión. Sin embargo, el tribunal que ejecuta la sentencia de Malaya fijó en mayo de 2016 un máximo de 20 años para su estancia en la cárcel. Una “refundición” de penas que le facilitó la obtención de permisos penitenciarios. El primero de ellos ocurrió el 19 de noviembre de 2016, cuando Roca recibió una autorización de la Audiencia Nacional para salir durante tres días de la prisión malagueña de Alhaurín de la Torre. La Audiencia tenía entonces en cuenta su “buena conducta” en la cárcel y la no existencia de riesgo de fuga. “Me comprometo y le doy mi palabra de honor de que voy a hacer buen uso del permiso, y no voy a defraudar la confianza depositada tanto por las autoridades penitenciarias como por este juzgado”, prometía al magistrado en una carta. Cumplió con su palabra y, 72 horas más tarde, volvía a su celda.

El juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional acordó a finales del mes de enero de 2018 que Roca pudiera obtener el tercer grado «en la modalidad del artículo 86 TL», según relata Europa Press. Dicho texto recoge la posibilidad de poner a los internos el control fuera del centro a través de medios telemáticos. Dos meses más tarde Roca ya contaba con un régimen de semilibertad, que le obligaba a acudir al CIS malagueño solo cuando así se le solicitaba. Entre los aspectos que valoró el juez entonces se encontraba el ofrecimiento del exasesor de Urbanismo para colaborar como voluntario con Cáritas Málaga, concretamente en el centro Nuestra Señora de la Merced, donde se realizan actividades de acogida y reinserción sociolaboral de reclusos y exreclusos.

El Ayuntamiento de Marbella anunció a finales del año pasado la incorporación a su patrimonio de bienes de Roca valorados en siete millones de euros, entre los que destacan las fincas Siete Corchones y La Caridad -donde tenía un tigre enjaulado-, así como un helipuerto. El Consistorio añadió entonces que la Administración judicial subastará las dos viviendas, una valorada en 1,2 y la otra en 2,2 millones de euros. Los fondos serán entregados al ayuntamiento y se sumarán a los 14 millones que, hasta el momento, han ingresado las arcas municipales procedentes de causas judiciales por casos de corrupción con sentencia firme. Otros muchos bienes de Roca siguen a la venta en la web www.ventadebienesmalaya-roca.com.

Fuente: El País

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