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Está claro que la vida sigue y hoy nos levantamos con noticias como esta, ante cualquier agresión el primer paso es siempre denunciar y seguir adelante con la denuncia.

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«Si os acercáis, la mato». La advertencia, que repitió varias veces, a voz en grito, era para los policías locales que acababan de entrar en la vivienda. La escena con la que se encontraron no podía ser más difícil de manejar: el hombre estaba encima de la mujer, sujetándola con fuerza contra el sofá al tiempo que le colocaba un cuchillo de cocina -de 30 centímetros de longitud- en el cuello. En el piso estaban, además, los hijos de ella, tres niños de 3, 4 y 9 años. Tras evacuar a los críos, y después de una tensa negociación, redujeron al matratador, sobre el que pesaba una orden de alejamiento.

La llamada a la sala del 092 entró sobre las diez y media de la noche del pasado día 3 de enero en Málaga capital. Los informantes aseguraban que se estaba produciendo una agresión en un domicilio, a juzgar por el ruido que emanaba del mismo. Al llegar a la puerta, los policías comprobaron que, efectivamente, había una mujer pidiendo auxilio y se podían escuchar, desde el exterior, los llantos de niños. También se oía gritar a un hombre, según describieron las fuentes consultadas.

Cuando los agentes llamaron a la puerta, se escuchó un forcejeo. La impresión que les dio era que la mujer trataba de abrir, pero el individuo que se encontraba con ella no se lo permitía. Finalmente, pudieron entrar gracias a las llaves que les proporcionó una vecina, que era la propietaria del inmueble. Fue entonces cuando se toparon con la escena. Al ver que había niños en el piso, lo primero que hicieron fue sacarlos de allí y entregárselos a la inquilina de la vivienda contigua. Acto seguido, pidieron refuerzos.

Una dotación del Grupo Operativo de Apoyo (GOA) de la Policía Local, compuesta por cinco agentes especializados en este tipo de situaciones, acudió rápidamente al domicilio. Al parecer, el individuo seguía gritando y diciendo que la mataría si alguno de ellos se acercaba. Los policías empezaron a negociar. Al cabo de unos minutos, el hombre se colocó el cuchillo en su cuello y amenazó con quitarse la vida.

Fue ese preciso momento el que aprovecharon los agentes para abalanzarse sobre él y arrebatarle el cuchillo, sujetándole con fuerza el brazo para reducirlo. Tras ello, le colocaron los grilletes, ya como detenido, y lo filiaron. Al comprobar su identidad -es colombiano, de 35 años- descubrieron que, además, tenía una orden de alejamiento en vigor respecto a la víctima dictada por un juzgado de Alicante por malos tratos en el ámbito familiar. Fue conducido a la Comisaría Provincial para instruir diligencias.

La mujer, de unos 30 años, fue trasladada al centro de salud de Cruz del Humilladero, donde la asistieron de las lesiones que presentaba y de la crisis de ansiedad como consecuencia de la situación. Antes de marcharse, la joven advirtió a los agentes de que el individuo le había arrebatado por la fuerza su teléfono móvil. Al cachearlo, comprobaron que, efectivamente, lo tenía escondido en un bolsillo de su chaqueta.»

Fuente: DiarioSur