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Cuando Marbella hizo negocios con Panamá

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Corría el año 2007. José Luis Rodríguez Zapatero comenzaba a promulgar que Panamá «no era un paraíso fiscal». Las empresas empujaron al presidente a negociar un convenio de doble imposición con Panamá, para que perdiera la consideración de paraíso fiscal. Esto beneficiaba a los inversores españoles, que siguieron las conversaciones desde 2007 hasta 2011, cuando entró en vigor el citado convenio. La salida de la lista era un requisito para la entrada de empresas españolas en el canal. «Organizamos una gira oficial de las autoridades panameñas, con visita de estado y recepción de los Reyes», asegura África León, entonces gerente del Círculo Internacional de Marbella, un lugar donde se ponían de acuerdo empresas de diferentes ámbitos para hacer negocios.

Mientras la crisis asomaba por los ventanales de las grandes mansiones de Marbella, las inversiones en el exterior se antojaban una solución para no perder capitales. Panamá parecía una de las salidas. Los empresarios vieron la tierra de las oportunidades. «Es la segunda zona franca del mundo y un gran lugar para invertir», añade León.

El Círculo Internacional organizaba encuentros por todo el mundo. Se acercaban premios Nobel, expertos de todo tipo y la repercusión mediática los llevaba a las páginas de los diarios más prestigiosos, como el Wall Street Journal. En Marbella las reuniones se daban en el Hotel Guadalpín y trataban de conseguir sinergias entre empresarios de diferentes países. «No promovíamos inversiones. Nuestra labor era dar a conocer el país y sus posibilidades», señala León. «Se promocionaban muchos destinos, no sólo Panamá. También Bulgaria, Polonia, Brasil o República Dominicana», asevera África León, quien cuenta que también se daban a conocer empresas españolas en otros lugares del mundo donde había intereses o posibilidades, como en Emiratos Árabes.

La idea funcionaba y después de tres años del cierre, porque la directora se retiró, siguen llegando ofertas. «Una de las últimas han sido unas empresas españolas que quieren promoción en Miami», recuerda León. En los encuentros participaban el embajador o el cónsul del país en cuestión, que presentaba el destino. Luego un bufete de abogados exponía a los futuros inversores el marco jurídico del país. Por último, un grupo de empresaspresentaban sus inversiones. «En su mayoría en el sector inmobiliario», reseña León.

Algunos testigos de aquellas reuniones recuerdan cómo se ofrecía un dúplex en Panamá por 40.000 euros, cuando en Marbella no se podía comprar nada por menos de 150.000 euros. La oferta de las empresas panameñas iba más allá, ya que garantizaban que el inmueble iba a dar réditos seguros a costa del alquiler. «Los trabajadores de las empresas extranjeras del canal de Panamá eran los que alquilarían aquellos dúplex», señala uno de los testigos de aquellas reuniones. El negocio era redondo, sin riesgos y se aseguraba el capital, que peligraba en España a medio plazo.

«Nuestro trabajo era organizar los foros y llevar la agenda de las tres o cuatro empresas. Cobrábamos por eso», afirma África León, que asegura que se trataba de hacer publicidad de las compañías a través de las conferencias y de viajes de promoción. «Se repartían folletos explicativos y se organizaron expediciones para ver los lugares de inversión, incluso se llegó a hablar de un viaje para prensa», señala el testigo de aquellas reuniones, quien asegura que la meta era «salvar el dinero y evitar la crisis en un país en el que se habla español, que es estable, parecido a Estados Unidos y donde hay inversiones patrias en el canal de Panamá».

Años después las filtraciones de «Los papeles de Panamá» traen a la memoria aquellos encuentros y aquellos inversores temerosos de la crisis que se avecinaba. La memoria se pone en marcha cuando en la base de datos que ha hecho el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación para «Offshore Leaks» aparecen 18 referencias en la ciudad. Se trata de direcciones de inmuebles en algunos de los enclaves más exclusivos de Marbella. No se escapan Nueva Andalucía, Sierra Blanca, Guadalmina, Puerto Banús, Ricardo Soriano o La Quinta Golf. Entre las teorías barajadas está el hecho de que sean inmuebles de personas que repatriaron su dinero desde Panamá, a través de una inversión inmobiliaria en la ciudad de la que huyeron por la crisis. «Las actividades eran lícitas. Muchas empresas fueron allá a trabajar y se ganaron el dinero de una forma honrada», sentencia África León.

Marbella no es la única ciudad malagueña que aparece en «Los papeles de Panamá». En la provincia de Málaga hay 42 referencias, según la base de datos. Al igual que en Marbella se trata de direcciones de inmuebles que se han adquirido a través de sociedades en el país iberoamericano. De este modo, se pueden encontrar inversiones de este tipo por toda la Costa del Sol, desde Málaga capital hasta Manilva o Rincón de la Victoria, pasando por Mijas, Estepona, Casares o Benahavís.

Fuente: abc.es